Friday, March 24, 2006

Chito


En tiempos en que la memoria cotiza tan en alta, es sorprendente como podemos guardar datos triviales y olvidar otros quizás mas trascendentes. Mi hijo me preguntó días pasados como se llamaba el monito que Meteoro tenía en su cajuela, casi siempre sin saber que estaba ahí, y le respondí como si me saliera un rayo en vez de una palabra:
-"¡Chito!". Es más, iba con Chispita.
¿Cómo alguien puede recordar con tanta certeza algo tan inútil? ¿Cómo puede ser que teniendo delante mío a un compañero de colegio primario y hasta secundario, con quienes compartí no menos de 5 horas díarias durante no menos de 7 años de mi vida, puedo perfectamente no recordar su nombre y en ocasiones su cara?
¿Cómo opera nuestro Delete y nuestro Save as físico? La opción melancólica es tentadora: un dibujito animado de la infancia, el mundo ideal, la ausencia de problemas puede lograr que atesoremos el nombre de un personaje de ficción. El Rosebud que cada uno lleva adentro. Sin embargo un compañero de primaria también pertenece a esa época, pero a un mundo más real e imperfecto. Quizás si pienso en un compañero al azar, no sé, a lo mejor está muerto o muy enfermo. O no fue nadie en la vida. O vive en Nueva Zelanda y es gerente de un empresa que fabrica jugueras para kiwi.
Lo cierto es que recordamos cosas y olvidamos otras. "Sin olvido, moriré...", dice parte de la letra de la canción Crimen de Gustavo Cerati.
Elegimos que recordar y que olvidar. O puede que los recuerdos y los olvidos nos elijan a nosotros.
No creo que esté mal olvidar. No me parece que sea un pecado. Se tiende a pensar que el olvido implica no afrontar algo, no resolverlo. Pero se puede tener memoria y estar en una instancia igual.
La memoria puede ser colectiva, pero la considero individual. Hay tantas memorias como personas las aplican. Como en informática: las hay de 128 mb, de 256, de 512.
También nuestro disco rígido tiene límites.

7 Comments:

Blogger Cazanova said...

Completamente de acuerdo, creo que a veces nos sorprendemos de la capacidad de nuestra memoria para datos totalmente vanos, como series de de TV, jugadores de futbol, frases de peliculas e incluso personajes que no recuerda nadie, si ves una charla de amigos, uno por lo menos siempre recuerda lo que los otros no...
Aunque como siempre tambien ay momentos que deseariamos olvidar pero eso es lo mas dificil.

4:40 AM  
Blogger königsberg said...

La memoria es un misterio. Justamente en estos días en que se habla tanto de memoria, o no memoria. No sólo por el tema golpe militar, etc, sino también por esa extraña noticia que circuló en algunos medios sobre la mujer que no olvida nada de lo que vivió (metí un post en mi blog sobre ese tema).
¿Será feliz esa mujer (en caso de que realmente exista)? No lo creo. Los recuerdos a veces funcionan como premios. Hay pocas sensaciones de alivio tan grandes como olvidarse de algo y, de repente, sin explicación, recordarla, exclamar "¡Ya sé lo que te iba a decir!" y largarse a hablar como quien llega al baño después de pasar tres horas con ganas de mear.
Todo esto me receurda una charla que tuve con amigos en 1998. El tema dericó a los personajes televisivos de nuestra infancia y surgió el nombre de Petete. Ninguno de los tres lograba recordar cómo era Petete. ¿Era un pato, era un pingüino amarillento? Cuando quería pensar en Petete se me aparecía una mezcla de Topo Gigio y el patito de la tapa del envase de Sandy. Fue realmente desesperante. Al día siguiente, me llama uno de mis amigos y me dice: "Ayer, en el colectivo, cuando volvía a casa, durante un segundo se me cruzó la imagen de Petete. Lo vi perfectamente, pero ya me olvidé". Tal vez sea ese una de los grandes ejemplos de la impotencia.
Tiempo después, cuando conocí un poco más el mundo de internet, pude bajar cientos de imágenes de Petete. Y no me parece gran cosa, como esa noche en que nadie lo recordaba.

6:53 AM  
Anonymous Lau said...

es asi tal cual, no se porque extraña razon solemos recordar partes de conversaciones totalmente superfluas y aquellas partes de conversaciones en donde definimos situaciones importantes por arte de no se que magia desaparecen. Quiza sea necesario como mecanismo de autodefensa inconciente olvidar y recordar, las dos a la par.

8:40 AM  
Anonymous Ponderosa said...

noo que grande marcelo
entre chita y picasso
me llegastes al corazon

beso querido

Yam

11:21 AM  
Blogger Sebas said...

Recuerdo a Meteoro con mucho cariño, ya que es un dibujito animado de la época de mi niñez.

1:20 PM  
Blogger Maxi said...

Chito!!! jajaja, y Chispita. Ojo, a Chito también alguna vez escuché llamarlo Chim Chim, tal vez en otra traducción.
Dios bendiga a Meteoro, Mazzinger Z (y Afrodita con sus tetas a propulsión!!), los Thundercats y los SuperCampeones. Mi vida no sería igual sin ellos...
Recomiendo un artículo sobre la memoria de Alejandro Rozitchner, una visión distinta, que al menos deja pensando.
http://auxiliar100volando.blogspot.com/2006/03/captulo-de-mi-libro-amor-y-pas-sobre.html
Saludos,
Maxi.

7:11 PM  
Blogger Marcelo Camisay said...

Justamente estoy leyendo algo tremendamente aburrido,pero rescato un comentario sobre la memoria.Es un poco tècnico pero sirve.
Tenemos tipos de memoria,a saber...
Memoria implìcita:la serie de cosas que hemos aprendido.Caminar,lavarnos los dientes,hacer el nudo de la corbata,manejar,andar en bicicleta( por ejemplo,podemos estar años sin hacerlo y comenxar a pedalear como si nada.)
Memoria explìcita:Esta es doble.Tenemos la Semàntica,saber fechas,personajes,es decir,en mi juicio personal,lo que le llamo C.I.I.(Coeficiente Informaciòn Inutil).
La segunda Memoria Explìcita es la episòdica,que establece ese nexo de emociones que nos conectan con cualquier cosa.
En tu caso Gantman, con Chito, en el mio con Scott McLoughd,El Angel del Espacio,un dibujo animado estàtico,cuyo ùnico movimiento eran sus labios,( humanos!!).
Ah! el Libro es de Humberto Ecco y se me cae de las manos de aburrido.
http://vt-suena-mal.blogspot.com/
Marcelo Camisay

7:21 AM  

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