Monday, January 14, 2008

Llamada desde la costa (II)


Viejos, abus, ancianos, jubilados, abuelos, mayores. Uso todos los términos que hay a la mano para que ninguno parezca peyorativo como tercera edad, que no me gusta y además lo tiene patentado Mirta Tundis. Pero los viejos son un tema en las vacaciones.

Los noto diferentes a como se los ve en la ciudad. A sabiendas que todo esto es una generalización, no haré paradas en las disculpas de rigor.

Los mayores en la playa lucen más activos que en la ciudad. Quizás los que van de vacaciones acompañados pueden generar la sensación de que están disfrutando de los últimos soles de su existencia. En fin, nos pasará a todos.

Pero los que están solos, viven más intensamente que los jovenes.

Llegan bien temprano a la playa y enseguida marcan territorio y se acopian de la información: si la arena está caliente hasta el mar, si el mar está frío, de donde viene el viento y que se pronostica para el resto del día. Sanos y a contramano de cualquier recomendación médica, dieron cuenta de las primeras y mejores medialunas del barrio costero.

Van hasta el muelle, hablan a los gritos de política, describen lo que sucede en el balneario y todo lo transforman en una proeza. Quizás lo sea.

Tengo casi 43 años y me cuesta una enormidad descifrar que edades tienen. Las pieles están arrugadas, los trajes de baño (sobre todo en las mujeres) deben comprarlos en bazares, pero hablan del futuro y de los planes que tienen para el resto del 2008 con una confianza que no se compra en ningún shopping.

De noche, a las 8, ya están limpios y cambiados para dar una vuelta. Cenan cuando todos todavía tenemos medias de arena. Con la primera noche ganan la calle y van por el postre.

La heladería es uno de sus dominios. Tienen sus inhibiciones en cero y se animan a lo que todo niño desea y no logra a no ser que sea muy caradura: manguean no menos de cinco gustos de helados hasta que se definen por dos. Piden probaditas insignificantes pero que adentro, en sus panzas grandes, ya hacen una base interesante. Así, todas las noches hasta que recorren toda la paleta de sabores del helado artesanal.

Van, vienen, trasnochan y madrugan. Los viejos de vacaciones están más movedizos que nunca.

Saben algo que todavía no sabemos.

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6 Comments:

Blogger Francisco Fourcade said...

Son vivos marcelo o la verdad encontraron los huevos magicos de Cocoon...

4:02 PM  
Blogger [Marto] said...

Es cierto.
Los viejos en la ciudad no pueden hacer todo eso porque "no están de vacaciones", y tienen una vida muuuuuuy ocupada... como ir al banco a las 6 de la mañana... para que ir a las 12 que siempre está vacío si puedo hacer cola en la vereda inclusive en pleno julio... Ir al supermercado a las 8, cuando abre a las 9, y a las 8 o 9 de la noche ya estar en la cama para al otro día estar levantados a las 5... porque ya se desvelan.
Los viejos en la ciudad tienen el horario adelantado, si corrieran todo 2 o 3 horas para adelante no molestarían a nadie.

4:54 PM  
Blogger Raquel Barbieri said...

Qué lindo posteo, Marcelo. Me gustó el análisis de las conductas viejiles veraniegas:)

Justamente hoy (ya ayer) estuve visitando a mi tía-abuela que vive sola y tiene 94, cocina y escucha la radio porque no quiere estar desinformada, hace planes para el 2008, como vos mencionaste y tiene ganas de seguir viviendo aunque haya días en que esté muy cansada, cuando no triste porque no le queda nadie de sus contemporáneos (mi abuela y otros hermanos, primos y amigos).

Yo paso un buen momento con ella y para mí, la charla es siempre enriquecedora porque me lleva esa ventaja de haber vivido tanto más que yo.
Es el último ejemplar longevo que queda en mi familia y no lo pienso desperdiciar.

Te mando muchos saludos

8:06 PM  
Blogger Juan Ignacio said...

Sí, todo lo que quieras, pero nosotros los jóvenes garchamos como la puta madre y ellos no. Ah, y también copamos las heladerías, jaja


Un abrazo!!!

5:16 AM  
Blogger pulporock said...

que viejo es mas activo? el de carpa o el de arena comun? ...

yo por lo pronto en gesell en mi playa-medano (no se como ubicarlos por que es raro bordeando el bosque el 2 parador ) june a una pareja de viejitos bien ... la mujer llega temprano a pata con la canasta luego los nietos y alguna nuera y luego recien tipo media hora antes de que se parte el dia llega EL PATER con su cuatriciclo lo estaciona al lado de su carpa (la ultima en la punta) y ahi se queda hasta no se que hora por que yo siempre me voy antes..

3:42 PM  
Blogger Darío said...

Muy cierto. Viven más la playa que los jóvenes, y ni hablar de los que estamos en la "segunda edad" que entre hijos y compras en 15 días estamos, promedio, 2 horas en el agua. Pero ya llegará la venganza cuando tenga 64, como decía el abuelo Macca.

3:03 AM  

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