Wednesday, January 16, 2008

Llamada desde la costa (III)

Pocas cosas sustanciales han cambiado en los balnearios. La playa argentina con sus carpas (la sombra por demanda...), la rutina familiar y los comportamientos durante el día siguen siendo la marca registrada del verano nacional. Los balnearios, llamados también paradores solamente para hacerlos rubios y de ojos celestes, quizás cuenten con más estructura de servicios, pero no terminan de digitar lo que pasa escaleras abajo, donde la familia constituída, la tribu garronera de sombra que crece con el correr de las vacaciones, sigue mandando.
La familia como la célula de la sociedad vive en la playa.
Será por eso que las personas se dan unas con otras sobre la arena como ya no sucede en el barrio del que son, con los que están un par de casas para cada lado.
Vernos todos a medio vestir, con los pelos parados por el viento, sin más que lo que tenemos encima , a lo sumo con heladeritas cargadas de sandwiches y frutas, nos pone en un estado general de confianza que ya no se encuentra ni siquiera escaleras arriba, en el depto de mierda que alquilamos y ni que hablar si la vida vacacional se da en una casa.
En la playa somos corteses, amigos de los amigos de nuestros hijos y bonachones frente a sus padres o abuelos. En las casas estamos en fortalezas de madera comida por el frío y el mar.
Con marcas patrocinantes, con precios de carpas por las nubes, con promos inservibles, la playa aún es el modo argentino de veranear.
Una manera justicialista de meterse al mar, pero sin sentido político. Creo que se entiende.

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Monday, January 14, 2008

Llamada desde la costa (II)


Viejos, abus, ancianos, jubilados, abuelos, mayores. Uso todos los términos que hay a la mano para que ninguno parezca peyorativo como tercera edad, que no me gusta y además lo tiene patentado Mirta Tundis. Pero los viejos son un tema en las vacaciones.

Los noto diferentes a como se los ve en la ciudad. A sabiendas que todo esto es una generalización, no haré paradas en las disculpas de rigor.

Los mayores en la playa lucen más activos que en la ciudad. Quizás los que van de vacaciones acompañados pueden generar la sensación de que están disfrutando de los últimos soles de su existencia. En fin, nos pasará a todos.

Pero los que están solos, viven más intensamente que los jovenes.

Llegan bien temprano a la playa y enseguida marcan territorio y se acopian de la información: si la arena está caliente hasta el mar, si el mar está frío, de donde viene el viento y que se pronostica para el resto del día. Sanos y a contramano de cualquier recomendación médica, dieron cuenta de las primeras y mejores medialunas del barrio costero.

Van hasta el muelle, hablan a los gritos de política, describen lo que sucede en el balneario y todo lo transforman en una proeza. Quizás lo sea.

Tengo casi 43 años y me cuesta una enormidad descifrar que edades tienen. Las pieles están arrugadas, los trajes de baño (sobre todo en las mujeres) deben comprarlos en bazares, pero hablan del futuro y de los planes que tienen para el resto del 2008 con una confianza que no se compra en ningún shopping.

De noche, a las 8, ya están limpios y cambiados para dar una vuelta. Cenan cuando todos todavía tenemos medias de arena. Con la primera noche ganan la calle y van por el postre.

La heladería es uno de sus dominios. Tienen sus inhibiciones en cero y se animan a lo que todo niño desea y no logra a no ser que sea muy caradura: manguean no menos de cinco gustos de helados hasta que se definen por dos. Piden probaditas insignificantes pero que adentro, en sus panzas grandes, ya hacen una base interesante. Así, todas las noches hasta que recorren toda la paleta de sabores del helado artesanal.

Van, vienen, trasnochan y madrugan. Los viejos de vacaciones están más movedizos que nunca.

Saben algo que todavía no sabemos.

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Thursday, January 10, 2008

Mar del Plata, químicamente pura




¿Qué es Mar del Plata en verano? Mucho de esto y poco de lo demás. Y a un montón de gente le encanta.

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Sunday, January 06, 2008

Llamada desde la costa (I)

-En la playa se ven chicos y nenas cada vez más gordos. Pero con una gordura nueva, una forma de la panza que parece común en niños con tendencia a la obesidad y los que no la tienen. Mi mujer sostiene que es por la ingesta de alimentos pre procesados y comida chatarra que de pequeños nosotros no consumíamos. Me parece factible.
-El tema en los mini mercados y los comercios pequeños son las monedas. Faltan. Las de 10 cvs, 25, 50 u 1 peso. Pero el asunto es de ida y vuelta: el comerciante nos dice que nos debe las monedas y no se enoja si somos nosotros los que no la tenemos. Hay una especie de democracia monetaria en la que todos estamos parejos, nos debemos entre nosotros y el verano avanza sin dramas.
-Pienso lo que otros piensan cuando me miran mientras corro:
    • Corrí todo el año, no me voy a poner a correr ahora
    • Mirá este, que bien
    • Mirá este, en vez de estar tomando mate y comiendo facturas, corré.
    • ¿Y a este qué le pasa?

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