Tuesday, January 22, 2008

Separadas

No tenía la intención de hacerlo, pero escuché lo que pasaba en la mesa de atrás. Esas mujeres, como la mayoría de las mujeres en las mesas de bar al aire libre, hablaban muy alto. Algo hay en esa libertad urbana de tomar algo afuera que las hace soltarse, elevar la voz, soplar fuerte hacia arriba las que fuman y abarcar más espacio del que deberían. Y la tarde es la peor hora porque a esa hora, las mujeres, suelen sentirse dueñas del día. La noche es de los hombres, ya que es la hora de cazar.
Lo cierto es que escuché a dos mujeres que no paraban de alentar y animar a otra como ellas que, evidentemente, para la época de las fiestas, se había separado. Eran tres. La menor andaría bordeando los 40 (quizás ya los pasó) y las otras dos eran de tempranos 50.
Es toda una tarea animar al recién separado. En este caso, no parecían existir temas económicos que agravaran la ruptura, ya que las tres parecían de buena posición. Tampoco se vislumbraba una sed de venganza tan típica de estas situaciones, sino más bien de algo que no distraía y era medular en la vida de una persona: como andar solo después de tanto tiempo en pareja. Como afrontar lo que sigue, sin el otro.
La separada comentaba algo de unas cortinas. Que se las quería dar a él, pero que él no las quería. Una cosa de afecto depositaba en unas telas que sirven para que no entré el sol cuando no lo precisamos. Una de ellas, casi enojada, le decía:

"No te pares en eso, no te quedes ahí. Seguí para adelante. Cuando convivís (y esto me mato porque lo dicen todas...) HAY MUCHO NO PENSAR, MUCHO NO DARSE CUENTA. Dejá las cortinas...".


La cosa parecía venir de hacía largo. Mi contacto con esta realidad ajena duró no más de 10 minutos. Me apabullaron. Una, la enojada, se levantó con la fuerza que toma una mujer madura que va a pasar las próximas horas de su vida adentro de una peluquería. La otra, la menor, le dijo a la que estaba ingresando al nuevo mundo de las solas:

-Dejá, yo te acompaño...

Me levanté y me fuí a otro bar. Había quedado un zumbido en el ambiente imposible de remontar.

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Friday, April 06, 2007

Los nombres de la ropa femenina


La tentación de titular restaurantes, bares, programas de radio y cualquier emprendimiento de índole comercial con frases, dicho y sentencias de la vida cotidiana no cesa nunca. Ahora la toca el turno a los locales de ropa femenina que siguen la tendencia eliseosubeliana de bautizarse con nombres largos y que apelan a refranes

Vi un lugar que se llama "Como quieres que te quiera", que á mí, la verdad, si es que le importa a alguien, me parece una exageración.

Pasar de Etam, luego Ver, Verde Manzana a este semejante compilado de palabras me resulta extraño. Ni mal, ni bien.

Agarrate Catalina es otro que me llamó la atención. Los negocios de ropa para mujeres han abandonado casi la referencia a la costura "de autor" de marcas como "Maria Vazquez", "Sol Batista" ó "Carmen Amaral" y hasta el doble sentido de "Las Pepas", por decir nombres reales e inventados, para ir a la etapa siguiente, la del nombre kilométrico.


Nombres que podrían usarse en el futuro:


-No sabes el día que tuve

-Se me parte la cabeza

-¿Quién te dijo qué terminé?

-Andate por donde viniste

-¿Con quién estabas hablando?


En fin, se aceptan sugerencias.

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