Sunday, October 07, 2007

¿Turistas sin espejos?


El domingo a la mañana anduve por Puerto Madero, en la banda horaria que va de las 10.30 a 12, aproximadamente. Sé que para entonces al día le queda bastante y que las decenas de miles de personas que pasan por ahí, para entonces, no ha llegado al 10 por ciento del tráfico acostumbrado. Pero tengo que decirlo: la verdad que los turistas que vienen a Buenos Aires son re feos.

No me corran. Sé que puede haber entre ellos gente brillante, gente mejor que yo, gente noble y gente que podría hacer por la humanidad en un día mucho más que lo que podría hacer yo en toda una vida. Pero no hablo de eso, sino de belleza. Ni siquiera yo me considero lindo y sincertamente ya estoy cansado de andar pidiendo permiso en mi blog para decir lo que pienso...

Mi pasaporte no tiene sellos de todos los colores en todas sus páginas, pero viajé bastante. Y puedo decir que he visto turistas (mujeres y hombres) mucho más apuestos que los que me suelo cruzar por la ciudad.

Estoy hablando del turista de la mañana, el que se preparó para la travesía de todo el día. El que en su indumentaria hizo valer más la practicidad que la combinación de telas, estilos y colores.

El de la campera de gimnasia, la camisa abrochada hasta el último botón y las zapatillas de tenis blancas.

Eso sí, el día estaba hermoso.

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